Estimados amigos: “Voz de Cristo, voz misteriosa de la gracia que resonáis en el silencio de los corazones, Vos murmuráis en el fondo de nuestras conciencias palabras de dulzura y de paz. A nuestras miserias presentes repetís el consejo que el Divino Maestro daba frecuentemente durante su vida mortal: “¡Confianza, confianza!”. Con estas inspiradas palabras el padre Thomas de Saint Laurent comienza su célebre Libro de la Confianza. Con esas mismas palabras he querido dar inicio a esta modesta columna al cumplirse veinte años de la aparición de nuestra revista Tesoros de la Fe. Son 240 números que contienen cientos de artículos en miles de páginas, una verdadera enciclopedia católica que actualmente está conformada por siete gruesos volúmenes. Aunque concebida especialmente para la formación cultural y religiosa de las familias, la revista forma parte también de numerosas bibliotecas públicas y privadas, circula en ambientes universitarios, seminarios y conventos. Cosa singular. En el transcurso del tiempo ha surgido entre los jóvenes una generación que podríamos denominar: generación Tesoros de la Fe. Conformada por quienes desde muy niños han bebido de esta fuente y que gracias al auxilio divino cada día adhieren con más fuerza al pensamiento católico. De brotes de fe como estos nacerá la civilización cristiana del mañana. Inspirados, pues, en el luminoso lema que nos legó el profesor Plinio Corrêa de Oliveira: “Si amamos a Dios sobre todas las cosas, inmolémonos por Él. Si amamos al prójimo como a nosotros mismos, démosle la Fe, nuestro mayor Tesoro”, bajo el maternal amparo de la Santísima Virgen y con el apoyo inestimable de los miembros de la Alianza de Fátima, continuemos trabando el buen combate del apostolado de la buena prensa, con una confianza inconmovible en la promesa mariana de Fátima: “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”. En Jesús y María, El Director
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¡Confianza, confianza! Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros |
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Camino de Emaús Terminadas las fiestas de la Pascua, regresaban aquel mismo día, aquel domingo de la resurrección, dos habitantes a la aldea de Emaús, la actual Al-Qubeiba, a unos doce kilómetros de Jerusalén, cuando un misterioso peregrino les alcanza... |
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Tolerancia e intolerancia I - El verdadero equilibrio Vivimos en la era de la tolerancia indiscriminada. Todas las opiniones son permitidas. Se tolera todo, excepto a aquel que no transige con el error. A éste los «tolerantes» no lo toleran, y mueven contra él una tenaz persecución... |
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Regreso del perdón de Santa Ana de Fouesnant a Concarneau Estamos en la Bretaña. Es la fiesta de Santa Ana, 26 de julio, patrona de los marineros y de toda la región francesa. Siguiendo una línea serpentina, una flotilla de veleros y botes de remos regresan de la romería. Las jóvenes del primer bote tuvieron el privilegio ese año de escoltar la imagen dorada de la Inmaculada... |
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Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia Plinio Corrêa de Oliveira discurría con frecuencia sobre el esplendor del espíritu católico manifestado en el sacramento de la penitencia o confesión... |
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Bendita sea tu Pureza Quién no ha oído en más de una ocasión esta tierna plegaria a la Santísima Virgen! ¡Cuántas veces en nuestra vida hemos recurrido a la Madre de Dios por medio de esta simple oración!... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino