Ambientes Costumbres Civilizaciones Placidez, castidad, maternidad

Plinio Corrêa de Oliveira

La imagen de la Santísima Virgen que suscita estos comentarios y los ilustra, se encuentra en la sala donde Plinio Corrêa de Oliveira habitualmente despachaba, en la sede del Instituto que lleva su nombre, en la ciudad de São Paulo. Fue adquirida a un coleccionista y se trata de una escultura sacra española del siglo XV.

Esta imagen de la Virgen María, en mi opinión, causa una gran impresión.

La idea que la imagen despierta en mi espíritu, la idea central, es la de una placidez muy ordenada, muy casta por tanto, y al mismo tiempo maternal.

La Santísima Virgen no está mirando al Niño Jesús. Quizás ni siquiera sostenga al Niño con sus brazos; su gesto, la forma en que recibe al observador, es la de una Madre, es verdaderamente maternal. Se podría decir que su actitud es maternal en relación con todo y con todos. Es afable, casta, misericordiosa, acogedora y Madre de todos los hombres.

Observen su extrema placidez. Placidez en su mirada, placidez en su rostro, placidez en su forma de sentarse. Uno tiene la impresión de que ella permanece sentada durante horas sin deseos de moverse, sin necesidad de hacerlo, y que pasa mucho tiempo así, en el propio bienestar de su placidez.

El gesto del brazo es entreabierto, como si estuviera dispuesta a acoger a la persona que mira hacia la imagen. De esa actitud extraigo una noción de placidez, de serenidad, de castidad maternal, es decir, la idea de Madre.

Todo el movimiento del velo y también del vestido contribuye a confirmar la noción de su maternidad. Un velo muy abundante, puesto sin ninguna pretensión. El artista supo muy bien cómo utilizar el velo para causar esa impresión.

La posición de la cabeza y el cuello aun consolidan esta concepción muy maternal, muy bondadosa.

El marco gótico en torno a las figuras de la Virgen y el Niño Jesús contribuye a armonizar estas ideas. El gótico se presta muy bien a entrar en armonía con estas concepciones.

‹ ¿Recibimos a nuestros ángeles de la guarda en el bautismo? La pompa barroca de Lima ›
La pompa barroca de Lima ›
‹ ¿Recibimos a nuestros ángeles de la guarda en el bautismo?



Tesoros de la Fe N°241 enero 2022


¡Confianza, confianza! Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros
La pompa barroca de Lima Enero de 2022 – Año XXI Confianza absoluta en la Santísima Virgen, que destruyó todas las herejías ¿Creará el metaverso un infierno virtual en la Tierra? En este siglo de confusión, oh Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros El Dogma del Purgatorio Sor Ana de los Ángeles Monteagudo ¿Recibimos a nuestros ángeles de la guarda en el bautismo? Placidez, castidad, maternidad



 Artículos relacionados
El Dulce Nombre de María y el deber de velar por la gloria de Dios “ahora y siempre” 12 de setiembre: fiesta del Dulce Nombre de María. En aquella fecha, del año 1683, habiendo el rey Juan Sobieski al mando del ejército polaco vencido a los mahometanos que asediaban la ciudad de Viena y amenazaban a toda la Cristiandad, el bienaventurado Papa Inocencio XI extendió esta festividad a toda la Iglesia, como agradecimiento por la intercesión de la Madre de Dios...

Leer artículo

La expiación de los pecados y el papel del mérito Todo pecado causa en el pecador doble estrago: mancha su alma y le hace merecedor del castigo...

Leer artículo

Galileo y la perturbación cósmica En este caso, ni el Sol ni la Tierra se habrían detenido. A partir de la premisa filosófico-teológica de que los ángeles pueden actuar sobre la materia, la explicación es coherente y aceptable...

Leer artículo

Milagros Eucarísticos En los altares del mundo entero tiene lugar diariamente el mayor de los milagros: la transubstanciación del pan y del vino, que se convierten en el verdadero Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo...

Leer artículo

El milagro del Vístula y la Asunción de la Virgen La Asunción de la Virgen fue confirmada como dogma de fe por el Papa Pío XII, en la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus, el 1º de noviembre de 1950...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino