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Plinio Corrêa de Oliveira
Esta imagen de la Virgen María, en mi opinión, causa una gran impresión. La idea que la imagen despierta en mi espíritu, la idea central, es la de una placidez muy ordenada, muy casta por tanto, y al mismo tiempo maternal. La Santísima Virgen no está mirando al Niño Jesús. Quizás ni siquiera sostenga al Niño con sus brazos; su gesto, la forma en que recibe al observador, es la de una Madre, es verdaderamente maternal. Se podría decir que su actitud es maternal en relación con todo y con todos. Es afable, casta, misericordiosa, acogedora y Madre de todos los hombres. Observen su extrema placidez. Placidez en su mirada, placidez en su rostro, placidez en su forma de sentarse. Uno tiene la impresión de que ella permanece sentada durante horas sin deseos de moverse, sin necesidad de hacerlo, y que pasa mucho tiempo así, en el propio bienestar de su placidez. El gesto del brazo es entreabierto, como si estuviera dispuesta a acoger a la persona que mira hacia la imagen. De esa actitud extraigo una noción de placidez, de serenidad, de castidad maternal, es decir, la idea de Madre. Todo el movimiento del velo y también del vestido contribuye a confirmar la noción de su maternidad. Un velo muy abundante, puesto sin ninguna pretensión. El artista supo muy bien cómo utilizar el velo para causar esa impresión. La posición de la cabeza y el cuello aun consolidan esta concepción muy maternal, muy bondadosa. El marco gótico en torno a las figuras de la Virgen y el Niño Jesús contribuye a armonizar estas ideas. El gótico se presta muy bien a entrar en armonía con estas concepciones.
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¡Confianza, confianza! Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros |
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El traje, espejo de una época Desde un punto de vista meramente material, es decir, en cuanto al servicio que presta al cuerpo, el traje es un mero abrigo. A lo sumo se le puede reconocer la función de proteger un cierto pudor que brota de las profundidades del instinto. Pero quien reconoce que el hombre no es únicamente materia, sabe también que el traje no es solo un abrigo, sino que, según el orden natural de las cosas, debe prestar asimismo un servicio al espíritu... |
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Regreso del perdón de Santa Ana de Fouesnant a Concarneau Estamos en la Bretaña. Es la fiesta de Santa Ana, 26 de julio, patrona de los marineros y de toda la región francesa. Siguiendo una línea serpentina, una flotilla de veleros y botes de remos regresan de la romería. Las jóvenes del primer bote tuvieron el privilegio ese año de escoltar la imagen dorada de la Inmaculada... |
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Una Reina, dos coronas Las coronas que posee la sagrada imagen de la Virgen de Fátima que se venera en la Cova da Iria, en la “capelinha” construida en el lugar exacto de las apariciones de 1917, tienen una historia singular... |
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Una joven leyendo En el interior de esta luminosa estancia, sentada en un confortable sillón, una joven mujer lee tranquilamente. Con la cabeza ligeramente apoyada en uno de los brazos, y los labios entreabiertos, sumergida en la lectura, parece dialogar con el autor, preso en las páginas del pequeño libro que mantiene con tanta delicadeza y distinción en su otra mano... |
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El cupolone de la basílica de San Pedro El cupolone es la cúpula principal de la basílica de San Pedro en Roma, sobre la cual figura una especie de mirador, y en lo alto una esfera dorada sobre la cual hay una cruz... |
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