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en sus días de gloria y en su via crucis Plinio Corrêa de Oliveira
En esta fotografía [a la izquierda] el cardenal Mindszenty * aparece en sus días de gloria, con la pompa del cardenalato y el principado, revestido con un manto de armiño, llevando el solideo y un hermoso anillo. Magníficos ornamentos, propios de un prelado que debe mandar, decidir y luchar. Aunque sea hijo de padres muy modestos, la actitud del cardenal es la de un verdadero príncipe. Muestra seguridad, dignidad y poder de mando. Su fisonomía profundamente seria revela la comprensión de quién es realmente: sucesor de los apóstoles para toda Hungría, de la que es su primado. Su figura corresponde a lo que debe ser un cardenal: serio, con la compenetración de su augusta misión. La otra foto del cardenal Mindszenty [abajo] fue tomada durante el juicio al que fue sometido por los comunistas que dominaban Hungría. Lleva una sencilla sotana negra, ya que sus verdugos no le permitieron aparecer revestido con los paramentos episcopales. Sentado en el banquillo de los acusados, tiene los ojos muy abiertos y muy fijos, debido al susto y a la aprensión, pues sabe que será arrastrado inevitablemente a una serie de tormentos que podrían acabar con su muerte.
Pareciendo temer los tormentos más que la propia muerte, expresa la certeza de quien está en los primeros pasos de un verdadero via crucis, pero está dispuesto a enfrentarlo con la indomable determinación de no ceder, de no hacer ninguna concesión al adversario. Su resolución es: “Pase lo que pase, aunque me sobrevenga el dolor que tanto temo, ¡no cederé!”. Una magnífica forma de osadía católica. No la del fanfarrón que intenta mostrarse valiente de cara al auditorio, pero que tiembla de miedo cuando lo encarcelan. El cardenal no toma en cuenta al público, sino la condición del tremendo dolor que enfrentará. Al mirar la fisonomía del cardenal, nos sentimos llevados a rememorar a Nuestro Señor en el Huerto de los Olivos.
* El cardenal József Mindszenty, nacido en Csehimindsent (Austria-Hungría) el 29 de marzo de 1892 y fallecido en Viena (Austria) el 6 de mayo de 1975, fue arzobispo de Esztergom y primado de Hungría. En 1949 fue detenido por los comunistas, y en 1956 obtuvo asilo en la embajada de Estados Unidos en la capital húngara. En 1991 su cuerpo fue exhumado y encontrado incorrupto. El proceso de su beatificación se abrió en 1996.
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