Estimados amigos: En 1917, estallaron en Rusia las revueltas que condujeron a la Revolución Comunista. Ese mismo año tuvieron lugar las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima. Mientras que la Madre de Dios anunciaba, en el extremo occidental de Europa, acontecimientos de esperanza y de tragedia, en el otro confín del continente europeo se agitaba la revolución que obligó a abdicar al zar Nicolás II, terminó sacudiendo al mundo entero y causando la muerte de más de 100 millones de personas. Así, en 1917 comenzó un conflicto de alcance universal, que podría denominarse “guerra de profetas”. Por una parte estaba la profecía de Fátima con la predicción de que Rusia esparciría sus errores por el mundo si la humanidad no se convertía; y por otra, la “profecía” infernal decretada por Lenin al promover una violenta persecución religiosa con el objetivo de extinguir la Iglesia Católica e instalar en el mundo un anti-orden gnóstico e igualitario. Pero la misma Señora de Fátima que anunció los “errores de Rusia” también prometió el triunfo de su Inmaculado Corazón. En el presente Tema del Mes, nuestro colaborador Luis Dufaur analiza los principales hechos ocurridos en el último siglo y explica la distinción entre las dos escuelas de profecía: la de la alienación y la de la desalienación. Los “errores de Rusia” generaron la Segunda Guerra Mundial, revoluciones y conflictos en los cinco continentes. Al analizar la Revolución Bolchevique desde la perspectiva del Mensaje de Fátima, se comprende mejor la razón de los castigos que se deflagraron en el pasado y el grandioso futuro que nos aguarda, si la humanidad finalmente se convierte y triunfa el Inmaculado Corazón de María. Deseándoles, como de costumbre, una buena y provechosa lectura, me despido. En Jesús y María, El Director
|
1917 La Revolución Comunista Rusia esparcirá sus errores por el mundo |
|
El noble francés El noble francés rivaliza en arrojo con los más valientes hidalgos europeos... |
|
Multiplicación de los panes y curaciones Cierto día, entrando Jesús en la ciudad de Naím, encontró una gran multitud que acompañaba a la sepultura a un difunto. Era este un joven, hijo único de madre viuda, la cual seguía al féretro llorando sin consuelo, y le acompañaban otras personas. Jesús se compadeció de ella y le dijo: —“No llores”. Y acercándose al ataúd, detuvo a los que lo llevaban, los cuales se pararon y lo pusieron en el suelo. Entonces el Salvador exclamó en voz alta: —“Te mando, joven, que te levantes”... |
|
Dictadura colegiada, no Existe una ilusión entre muchos de los que propugnan la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Se imaginan que ésta es una panacea... |
|
Abandonar la tradición es cortar sus propias raíces Permitid que un conciudadano vuestro de ayer rinda homenaje a uno de los valores más preciosos de la vida humana y más descuidados en nuestro tiempo: la tradición. Es un patrimonio fecundo, es una herencia a ser conservada... |
|
La carta Un cardenal romano lee una carta, mientras que en una actitud respetuosa el fraile franciscano que la ha traído espera la respuesta... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino