Estimados amigos: A menudo el público confunde la Sagrada Túnica de Argenteuil (Francia) con el Santo Sudario de Turín (Italia), una sábana que envolvió el cuerpo del Salvador poco después de su muerte, y en la que se imprimió milagrosamente su imagen. La Sagrada Túnica, sin embargo, era la prenda que llevó Nuestro Señor durante su vida, y que vestía cuando fue traicionado y apresado en el Huerto de los Olivos. Todavía le acompañó durante los atroces padecimientos de la Pasión, quedando cabalmente empapada en su preciosísima Sangre. El valor de esta reliquia es inconmensurable y solo comparable al de la Sábana Santa. Los soldados romanos se disputaron su posesión jugando a los dados, según lo narra el Evangelio. Y así comenzó el largo peregrinaje de la túnica de Argenteuil: apariciones, desapariciones, dudas sobre la autenticidad del venerado tejido, hasta llegar a una impresionante confirmación en nuestros días. Al igual que el Sudario de Turín, la Sagrada Túnica, que se guarda en la Basílica de Saint Denis en la ciudad de Argenteuil (a unos 15 km al noroeste de París, en la margen derecha del río Sena), fue sometida al análisis frío y objetivo de la ciencia, que demostró lo que la fe de los católicos siempre sostuvo: que aquella prenda realmente perteneció a Nuestro Señor Jesucristo. La Sagrada Túnica se conserva habitualmente enrollada en un pequeño relicario. Cada cincuenta años es expuesta a la veneración de los fieles; las últimas dos en 1934 y 1984. Hubo una ostensión excepcional en 2000 por el Año Jubilar y en 2016 con motivo del Año Santo de la Misericordia. La próxima ocasión esta prevista para 2034. Al desearles una buena lectura, aprovecho la ocasión para implorar a Dios Todopoderoso que conceda a nuestros amables lectores una Pascua santa, llena de bendiciones. En Jesús y María, El Director
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La Sagrada Túnica de Nuestro Señor Jesucristo Autenticidad confirmada por la Ciencia |
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Conversión del duque de Gandía Isabel de Portugal, la esposa del emperador Carlos V, que había cautivado con su belleza física y espiritual a toda la corte castellana, fallecía en Toledo el 1 de mayo de 1539 con solo 36 años de edad. Debía ser enterrada en la Capilla Real de Granada... |
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El hombre fue hecho para el cielo y no para esta tierra En verdad, dos cosas hay que resaltan hoy día en medio de la extrema perversidad de las costumbres: un infinito deseo de riquezas y una insaciable sed de placeres. De aquí, como de su fuente principal, dimanan la mancha y el baldón de este siglo, a saber, que mientras éste progresa constantemente en todo lo que entraña comodidad y bienestar para la vida, parece sin embargo retroceder miserablemente a las vergonzosas lacras de la antigüedad pagana en lo que es de mayor monta, es decir, en el deber de llevar una vida justa y honrada... |
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“Dios está contento con vuestros sacrificios” Los tres niños se encontraban en la estrecha calle de Aljustrel comentando sus aventuras, cuando Lucía se fijó que casi bajo sus pies desnudos había un rollo grande de soga. Lo cogió descuidadamente, pero su aspereza le arañó en el brazo. Esto le sugirió una idea: —¡Mirad! ¡Esto hace daño! Podemos hacer un cinturón con la soga y ofrecer este sacrificio a Dios... |
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Santa Teresa de Lisieux Pionera de la “pequeña vía” Para un lector superficial de la Historia de un Alma, santa Teresita (1873-1897) fue una “santita” que vivió en un mar de rosas y apenas tuvo la desdicha de perder a su madre a los cuatro años de edad y de morir prematuramente. La iconografía romántica enfatiza esta idea presentándola como una monjita buena, sonrojada y risueña, sosteniendo un crucifijo y un mazo de rosas; una caricatura edulcorada, que más favorece a una piedad falsa y sentimental. Lo cual contrasta totalmente con las fotografías auténticas que de ella poseemos... |
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Cuando los hombres se alejan de Dios, se corrompen las costumbres y decae la propia civilización Cuando se rompen los vínculos que atan al hombre a Dios, que es el legislador y juez supremo y universal, no queda sino la apariencia de una moral meramente profana, o como ellos dicen, de una moral independiente que hace caso omiso de la Razón eterna y de los preceptos divinos... |
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