El celibato sacerdotal, que la Iglesia custodia desde hace siglos como perla preciosa, conserva todo su valor también en nuestro tiempo, caracterizado por una profunda transformación de mentalidades y de estructuras. En plena armonía con esta misión, Cristo permaneció toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y de los hombres. Esta profunda conexión entre la virginidad y el sacerdocio en Cristo se refleja en los que tienen la suerte de participar de la dignidad y de la misión del mediador y sacerdote eterno, y esta participación será tanto más perfecta cuanto el sagrado ministro esté más libre de vínculos de carne y de sangre. La virginidad consagrada de los sagrados ministros manifiesta el amor virginal de Cristo a su Iglesia y la virginal y sobrenatural fecundidad de esta unión, por la cual los hijos de Dios no son engendrados ni por la carne, ni por la sangre (Jn 1, 13). La consagración a Cristo, en virtud de un título nuevo y excelso cual es el celibato, permite además al sacerdote, como es evidente también en el campo práctico, la mayor eficiencia y la mejor actitud psicológica y afectiva para el ejercicio continuo de la caridad perfecta, que le permitirá, de manera más amplia y concreta, darse todo para utilidad de todos (2 Cor 12, 15) y le garantiza claramente una mayor libertad y disponibilidad en el ministerio pastoral, en su activa y amorosa presencia en medio del mundo al que Cristo lo ha enviado (Jn 17, 18), a, fin de que pague enteramente a todos los hijos de Dios la deuda que se les debe (Rom 1, 14). No se puede asentir fácilmente a la idea de que con la abolición del celibato eclesiástico, crecerían por el mero hecho, y de modo considerable, las vocaciones sagradas: la experiencia contemporánea de la Iglesia y de las comunidades eclesiales que permiten el matrimonio a sus ministros, parece testificar lo contrario. La causa de la disminución de las vocaciones sacerdotales hay que buscarla en otra parte, principalmente, por ejemplo, en la pérdida o en la atenuación del sentido de Dios y de lo sagrado en los individuos y en las familias, de la estima de la Iglesia como institución salvadora mediante, la fe y los sacramentos.
S.S. Paulo VI, encíclica Sacerdotalis Caelibatus, sobre el celibato sacerdotal, 24 de junio de 1967 in www.vatican.va.
|
Epifanía del Señor Encuentro de los Reyes Magos camino a Belén |
|
La perfecta alegría Iban una vez San Francisco y el hermano León caminando en tiempo de invierno. ¿En qué está la perfecta alegría? preguntó el fraile, a lo que el santo vino a responder con un curioso pero ilustrativo ejemplo... |
|
Bienes del alma en la vida popular Si bien la intención del escultor haya sido la de representar a gente del campo de Judea, en la época del nacimiento de Nuestro Señor, andrajosa, como muchas veces lo eran los pastores en Oriente, no obstante, los tipos humanos, las fisonomías, los gestos y los modos de ser que plasmó en su obra corresponden a personas del ambiente que rodeaba al artista... |
|
Rosa de Santa María Vida de Santa Rosa de Santa María, natural de Lima y Patrona del Perú. Poema Heroico por Don Luis Antonio de Oviedo y Herrera (1636-1717), Caballero del Orden de Santiago, Conde de la Granja... |
|
¿Es posible el sacerdocio femenino en la Iglesia? La pregunta de nuestra consultante es muy oportuna, porque la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos sobre la Amazonía y el mal llamado “camino sinodal” de la Iglesia alemana han reabierto el debate sobre la posibilidad de tener un ministerio ejercido por mujeres en la Iglesia... |
|
¿Cuál es el día más importante del año en el calendario litúrgico? La interesante pregunta de nuestro lector viene al caso, pues incluso el Papa Francisco, con motivo de una audiencia general el 28 de marzo de 2018, preguntó: “¿Qué fiesta es la más importante para nuestra fe: la Navidad o la Pascua?”. Y confesó: “Hasta los quince años, yo creía que era la Navidad”.*... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino