Tranquilidad sobrenatural y oración a los pies del Niño Dios Plinio Corrêa de Oliveira LOS REYES MAGOS, de acuerdo con la tradición, vinieron de Oriente trayendo sus regalos para el Niño Jesús. Atrás de la Santísima Virgen aparecen un ángel, San José, santos y otras personas del Templo que el autor quiso representar. O tal vez sean personas que algún día en el futuro habrían de contemplar tal escena en espíritu y en oración. Llama la atención lo siguiente: uno de los reyes está adorando al Niño Jesús y besando sus pies. Los dos otros monarcas están tranquilos, complacidos en oración frente a la Virgen María y el Niño Dios, viendo a su compañero de viaje, a su hermano en la realeza, adorar al Divino Infante. Y están contentos con todo lo que ocurre, aguardando su turno. Pero sin impaciencia, con la tranquilidad y la serenidad medieval, que expresaba bien la presencia de Dios, el espíritu y la gracia divina en el alma de esos personajes. Inmediatamente detrás de los dos reyes, se nota a un hombre que está frenando o subyugando al camello, a fin de que este no cree problemas. Este individuo es un animalis homo, sin nada de sobrenatural, de tranquilo y de sereno. Es un hombre bruto, agitado y prestando atención a todo, de nariz puntiaguda, de ojos saltados y mandón. Está bien a la altura de un camellero.
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San Ildefonso de Toledo Paladín de la Virginidad de la Madre de Dios |
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El ocaso del darwinismo Ensalzada hasta hace poco como un dogma, la hipótesis de la evolución propuesta por Charles Darwin está declinando, mientras que la visión cristiana de una intención sobrenatural en el universo se está afirmando cada vez más... |
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La procesión del 15 de agosto en Heist-aan-Zee Bajo un radiante sol matinal, la procesión recorre la calle principal de este pueblo de la costa flamenca. Es la gran fiesta del verano, su punto de inflexión: la Asunción. La luz incide sobre los largos velos blancos de las cuatro jóvenes que tienen el privilegio de portar las andas de la Virgen y se refracta bañando de claridad su alrededor... |
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El coro Frente a un libro de coro, abierto de par en par sobre el facistol, el viejo maestro dirige con autoridad las angelicales voces de los niños... |
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El hombre fue hecho para el cielo y no para esta tierra En verdad, dos cosas hay que resaltan hoy día en medio de la extrema perversidad de las costumbres: un infinito deseo de riquezas y una insaciable sed de placeres. De aquí, como de su fuente principal, dimanan la mancha y el baldón de este siglo, a saber, que mientras éste progresa constantemente en todo lo que entraña comodidad y bienestar para la vida, parece sin embargo retroceder miserablemente a las vergonzosas lacras de la antigüedad pagana en lo que es de mayor monta, es decir, en el deber de llevar una vida justa y honrada... |
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Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia; ¿quién que haya empezado a gustar, por poco que sea, la dulzura de tu dominio paternal dejará de servirte con todo el corazón?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino