Palabras del Director Junio de 2018 – Año XVII

Estimados amigos:

“Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va, y va dejando una huella que no se puede borrar”, esta es la letra con la que comienza una popular sevillana y que me viene a la memoria al momento de comunicar a nuestros lectores el sensible fallecimiento de D. Alejandro Ezcurra, a tantos títulos vinculado a esta revista.

Fue efectivamente él quien me sugirió su nombre el año 2000, al coordinar los detalles para su aparición. Tal acierto me fue confirmado meses después cuando por casualidad encontré una frase del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira que hacía referencia al título y que desde entonces reproducimos cada mes en nuestra portada.

Mucho antes, en 1972, editaba yo en el colegio Santa María el periódico escolar “El Centinela”. A través de un amigo en común, que ahora reside en Roma, dibujó para mí en una servilleta de restaurante la viñeta con la que mi publicación se identificaría en adelante.

Nunca pensé que años más tarde vendría al Perú para colaborar estrechamente durante 22 años ininterrumpidos con nuestro apostolado.

En las siguientes páginas encontrarán algunos pormenores más sobre sus méritos y su actuación.

“Oh María, Madre mía, oh consuelo del mortal, amparadme y guiadme a la patria celestial”, es la letra de un canto mariano que nos ayuda en este momento a continuar “el buen combate” del que nos habla San Pablo y del que D. Alejandro fue un ejemplo para todos los que tuvimos la gracia de conocerlo y luchar juntos.

En nombre de la Asociación Santo Tomás de Aquino agradezco a quienes de una u otra manera se hicieron presentes en estos duros momentos, con su ánimo, con sus palabras… sobre todo con sus oraciones. Especialmente a los sacerdotes que nos visitaron y a los que desde tantos países han ofrecido la Santa Misa en sufragio de su alma.

En Jesús y María,

El Director

Vida natural y orgánica, existencia artificial y mecánica Si el Estado apropia las iniciativas privadas, la familia está en peligro
Si el Estado apropia las iniciativas privadas, la familia está en peligro
Vida natural y orgánica, existencia artificial y mecánica



Tesoros de la Fe N°198 junio 2018


La Entronización Del Sagrado Corazón de Jesús en los hogares
Junio de 2018 – Año XVII Si el Estado se atribuye y apropia las iniciativas privadas, la familia está en peligro In Memoriam La Entronización del Sagrado Corazón de Jesús en los hogares Ceremonial de la Entronización Nuestra Señora de Lichen ¿Puede la Iglesia aceptar a sacerdotes casados? (Parte II) Vida natural y orgánica, existencia artificial y mecánica



 Artículos relacionados
La más hermosa de todas las oraciones después del padrenuestro Habiendo comenzado la salvación del mundo por el avemaría, a esta oración está vinculada también la salvación de cada uno en particular; que esta oración hizo que la tierra seca y estéril produjese el fruto de la vida, y que, por tanto, esta oración, bien rezada, hará germinar en nuestras almas la Palabra de Dios...

Leer artículo

Intransigencia de los Santos: irreductible fidelidad a su misión El ciclo anual de las fiestas litúrgicas nos trae, este 27 de noviembre, la conmemoración de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa...

Leer artículo

El divorcio Años atrás hubo una causa de divorcio muy extraña en la capital de Alemania, Berlín. Tanto el esposo como la esposa pedían a grandes gritos el divorcio; afirmaron terminantemente ante el juez que no volverían a vivir juntos...

Leer artículo

¿Por qué el tercer secreto de Fátima no fue divulgado en 1960? El 13 de julio de 1917, la Santísima Virgen transmitió a los tres pequeños videntes de Fátima un mensaje que no deberían revelarlo a nadie...

Leer artículo

Concilio Vaticano II y Colegialidad Como decía el antiguo Catecismo, la Iglesia “es la sociedad o congregación de todos los bautizados que, viviendo en la tierra, profesan la misma fe y ley de Cristo, participan en los mismos sacramentos y obedecen a los legítimos pastores, principalmente al Romano Pontífice”...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino