|
Oposición maravillosa entre misericordia y grandeza real Plinio Corrêa de Oliveira
Esta imagen, considerada del punto de vista artístico, es del estilo llamado “sulpiciano”,* pero tiene muchísima más expresión que las imágenes sulpicianas comunes. Esta expresión se nota por la coherencia de su conjunto. Su rostro está un poco vuelto hacia adelante, pero no completamente erecto. En un gesto muy delicado, está como quien atiende y mira a alguien que está a sus pies. Mirar vuelta hacia abajo con mucha solicitud, preocupación y delicadeza de sentimientos para oír la plegaria que le está siendo hecha. Pero con tantos deseos de atender, que se diría que la imagen está prestando oídos a quien esta rezando y, más que con los ojos abiertos, está con el corazón abierto para recibir los pedidos. Al mismo tiempo en que la imagen mira hacia abajo, ella reza hacia el cielo. Sus manos están puestas en oración en un gesto muy suave, expresando una súplica llena de confianza. Ese gesto despierta la idea de oración, pero también, un poco, la idea de aflicción. La aflicción y la oración están conjugadas en algo triste. A pesar de que parece sonreír a quien ella atiende, tiene una actitud de profunda tristeza. Se diría “una imagen virginal”, debido a la manifestación de una candidez, suavidad, ternura y pureza de una virgen absolutamente inmaculada. La corona es de una reina, pero, quitándosela, quedaría perfectamente bien. Representa a la Santísima Virgen coronada como Reina, sin embargo, con la simplicidad de la más amena de las personas: oposición maravillosa entre misericordia y grandeza real. La imagen conmueve. Tengo la impresión de que su mirada me penetra profundamente y que ella opera en mi transmitiendo una paz entristecida, pero tranquila, decidida y varonil, que me incentiva a la dedicación y a la lucha.
* El estilo “sulpiciano” debe su nombre a la parroquia de san Sulpicio, en París, construida durante los siglos XVII-XVIII, y ejerció desde entonces fuerte influencia sobre el catolicismo francés. Estos comentarios fueron extraídos de una conferencia del 27 de abril de 1973. Se refieren a la Imagen Peregrina Internacional de Nuestra Señora de Fátima, que en julio de 1972 vertió lágrimas milagrosamente en la ciudad norteamericana de Nueva Orleans.
|
Conmemoración de los Fieles Difuntos Gradual descristianización de las costumbres |
|
El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos Pilatos conocía perfectamente la disposición de los judíos respecto a Jesús, porque desde hacía tres años, en toda Judea, en la Galilea y hasta en las naciones extranjeras, no se hablaba sino del Profeta de Nazaret... |
|
¿Por qué Dios permite las calamidades? Muchas personas me han preguntado qué se debe pensar acerca de la tragedia causada por las tormentas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para responder no solo a esta pregunta, sino también a una cuestión más general: si permitir las catástrofes —que causan tanto sufrimiento a muchas personas— es compatible con la infinita bondad de Dios... |
|
Crueles tormentos que infligieron al insigne Siervo de Dios fray Diego Ortiz Hacía tiempo ya que los religiosos agustinos se encontraban evangelizando en la región de Vilcabamba, cerca del Cusco, cuando llegó allí fray Diego Ruiz Ortiz, a principios del año 1569, a participar de tal misión... |
|
Jesús habla del Juicio Universal Hablando un día Jesús del Juicio Universal, le preguntaron los apóstoles cuándo tendría lugar y qué señales le precederían. Jesús les contestó: “Tened mucho cuidado para que nadie os engañe, porque vendrán varios que dirán: ‘Yo soy el Cristo’, y seducirán a muchos... |
|
En las costumbres de la Iglesia, reflejos de su santidad En la Iglesia Católica —como era en los buenos tiempos anteriores al modernismo—, cuando un obispo entraba en agonía, inmediatamente la primera preocupación de la Iglesia era enviar a un sacerdote para que lo confesara y le perdonara sus pecados. Si fallecía, comenzaban las oraciones por su alma, para liberarlo del Purgatorio... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino