Como Dios nos hizo grandes y quiso que dominásemos la creación entera, sigue halagándonos la más vieja de las tentaciones: ser como Dios (Gén. 3, 5). – “Hijita, lleva este encargo a la Sra. Fulana. Mira: ella te querrá regalar unos céntimos. No se los recibas, mi amor”. Así inculca la mamá pudiente a su niñita la idea de independencia y autonomía. Y llevados de ese afán de autosuficiencia, quisiéramos no necesitar de nadie, ni tener que agradecer nada a otros. Ni siquiera a Dios. En este sentido todos estamos contagiados de ateísmo. Desearíamos ser autónomos e independientes incluso frente a Dios. Y nos duele tener que recurrir a Él. Sobre todo, nos molesta que su auxilio y su perdón sean gratuitos. Y no hay más remedio que reconocer nuestra indigencia, nuestra condición de mendigos de Dios. Y aceptar su gracia. Cristo es la vid; nosotros, los sarmientos. Sólo unidos a Él, percibiendo su savia, daremos frutos. Desgajados de Él, nada rendiremos (Jn. 15, 5-6). P. Marino Purroy O.C.D., Utilidades del pecado, PP. Carmelitas, Santiago de Chile, 1983, p. 6-7.
|
Resurrexit! Sicut dixit, alleluia |
|
La deslumbrante arquitectura de Praga Existe una arquitectura religiosa y una arquitectura profana. Al hacer tal afirmación, no pretendo afirmar lo que es obvio, sino apenas sentar las bases de algunas consideraciones que merecen tratarse aquí, a propósito de las bellezas deslumbrantes de la ciudad de Praga, capital de la actual República Checa... |
|
Capítulo 16: “Si no dejan de ofender a Dios” El mensaje de Fátima se puede resumir como un vehemente llamado a la conversión del mundo. La Santísima Virgen presentó la devoción a su Inmaculado Corazón como un medio para obtener gracias especiales para esa conversión... |
|
Verdadera Historia Un negro de Guinea, ajeno de toda instrucción en el arte de pintar, dirigida su mano de superior impulso, en el enlucido de polvo y estiércol de una antigua pared, pintó la soberana imagen de Cristo crucificado, y las de su Santa Madre dolorosa, y penitente Magdalena arrodillada al pie de la cruz. Cuanto aquella salió excelente y acabada en los primores del arte, tanto más carecían las otras de esa perfección. La pared que sirvió de tabla a la pintura, era de los corrales de la casa huerta de Diego Teves Manrique, confinante con la cofradía de negros angolas y otras castas, que había en el valle llamado vulgarmente Pachacamilla, cerca de la puerta occidental por donde se sale al camino del Callao... |
|
Pena de muerte: Una ejecución en Roma La Santa Iglesia, como buena madre, aunque acepte la aplicación de alguna sanción o pena, dispensa al alma de quien es castigado mil cuidados y cariños... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino