Estimados amigos: A lo largo de la historia, notables milagros eucarísticos han confirmado el dogma de la transubstanciación. En el momento de la Consagración, la parte más importante de la Misa, se renueva de forma incruenta el sacrificio del Calvario. Mediante las palabras sacramentales pronunciadas por el sacerdote, el pan de trigo y el vino de uva se convierten en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. El sublime misterio de la Eucaristía trasciende nuestra pobre inteligencia. Nuestros ojos solamente ven el pan y el vino, pero tenemos la certeza de la presencia sacramental de Jesucristo en la Sagrada Hostia, porque para Dios nada es imposible. Creemos en el misterio de la transubstanciación, porque la fe nos lleva a creer en Dios y en todas las cosas que hace. Como predicaba San Pablo, “la fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve. Por ella son recordados los antiguos. Por la fe sabemos que el universo fue configurado por la palabra de Dios, de manera que lo visible procede de lo invisible” (Hb 11,1-3). Por compasión y misericordia hacia los hombres, Dios nos ayuda a fortalecer nuestra fe, porque a veces —como el apóstol santo Tomás— necesitamos “ver para creer”. Así, en algunas ocasiones especiales, el Hombre Dios opera portentosos milagros, revelándose real y sustancialmente presente en las especies consagradas. Portentos que, en medio del caos y del agnosticismo que impera en el mundo contemporáneo, no han cesado. Hoy nos complace ofrecer a nuestros lectores un artículo de Luis Dufaur con datos históricos sobre estos hechos milagrosos. El autor recoge casos que han tenido lugar desde el siglo VIII hasta nuestros días. Nosotros hemos seleccionado aquellos que confirman de la forma más prodigiosa la Presencia Real en la Sagrada Eucaristía. En Jesús y María, El Director
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Milagros Eucarísticos Confirman la presencia de Nuestro Señor Jesucristo |
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San Cipriano de Cartago No disponemos de mayor información sobre los primeros años y la juventud de san Cipriano (Thascius Caecilius Cyprianus). Nacido hacia el año 210 en Cartago, metrópoli romana del norte de África, fue profesor de retórica antes de su conversión. Célebre orador y polemista, poseía una fortuna considerable y fue sin duda senador en su ciudad... |
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San José Sánchez del Río La Constitución Mexicana de 1917, de carácter esencialmente socialista, desencadenó un terrible conflicto que sometió a la Iglesia al estricto control del Estado; reguló la predica católica, asignó un número determinado de sacerdotes por estado, expulsó del país a todos los religiosos no mexicanos, limitó la asistencia a misa, los bautizos, matrimonios, sacramentos y limosnas... |
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Subiaco, la gruta de san Benito Las fotos nos presentan una vista actual del lugar de la famosa gruta en la que san Benito vivió durante muchos años en la soledad. Este lugar tan bendecido fue el punto de partida de la civilización cristiana, mientras ella florecía en Europa occidental... |
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Tatuajes y dictadura de la moda Grabados en la piel de jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, desempleados y ejecutivos, huelguistas y ministros de Estado, los tatuajes están por todas partes. Quizá más en unos que en otros, pero una cosa es segura: hace años que salieron de las celdas de las cárceles y de las tabernas portuarias donde, no hace mucho, parecían confinados para siempre... |
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El Dulce Nombre de María y el deber de velar por la gloria de Dios “ahora y siempre” 12 de setiembre: fiesta del Dulce Nombre de María. En aquella fecha, del año 1683, habiendo el rey Juan Sobieski al mando del ejército polaco vencido a los mahometanos que asediaban la ciudad de Viena y amenazaban a toda la Cristiandad, el bienaventurado Papa Inocencio XI extendió esta festividad a toda la Iglesia, como agradecimiento por la intercesión de la Madre de Dios... |
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