Estimados amigos: A lo largo de la historia, notables milagros eucarísticos han confirmado el dogma de la transubstanciación. En el momento de la Consagración, la parte más importante de la Misa, se renueva de forma incruenta el sacrificio del Calvario. Mediante las palabras sacramentales pronunciadas por el sacerdote, el pan de trigo y el vino de uva se convierten en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. El sublime misterio de la Eucaristía trasciende nuestra pobre inteligencia. Nuestros ojos solamente ven el pan y el vino, pero tenemos la certeza de la presencia sacramental de Jesucristo en la Sagrada Hostia, porque para Dios nada es imposible. Creemos en el misterio de la transubstanciación, porque la fe nos lleva a creer en Dios y en todas las cosas que hace. Como predicaba San Pablo, “la fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve. Por ella son recordados los antiguos. Por la fe sabemos que el universo fue configurado por la palabra de Dios, de manera que lo visible procede de lo invisible” (Hb 11,1-3). Por compasión y misericordia hacia los hombres, Dios nos ayuda a fortalecer nuestra fe, porque a veces —como el apóstol santo Tomás— necesitamos “ver para creer”. Así, en algunas ocasiones especiales, el Hombre Dios opera portentosos milagros, revelándose real y sustancialmente presente en las especies consagradas. Portentos que, en medio del caos y del agnosticismo que impera en el mundo contemporáneo, no han cesado. Hoy nos complace ofrecer a nuestros lectores un artículo de Luis Dufaur con datos históricos sobre estos hechos milagrosos. El autor recoge casos que han tenido lugar desde el siglo VIII hasta nuestros días. Nosotros hemos seleccionado aquellos que confirman de la forma más prodigiosa la Presencia Real en la Sagrada Eucaristía. En Jesús y María, El Director
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Milagros Eucarísticos Confirman la presencia de Nuestro Señor Jesucristo |
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¿Por qué existe el mal? Uno de los problemas que más angustiaron a la humanidad en todos los tiempos, y que solo encuentra una solución satisfactoria con el Cristianismo, es el de la existencia del mal. ¿De dónde procede el mal? ¿Cómo pueden la bondad y la omnipotencia de Dios conciliarse con la existencia del mal? ¿Si Dios podía impedir el mal y no lo quiso impedir, dónde está su bondad? ¿Y si Dios quería impedir el mal y no puede, dónde está su omnipotencia? En ambos casos, ¿dónde está su Providencia?... |
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Capítulo 13: Devoción reparadora al Inmaculado Corazón En la tercera aparición, el 13 de julio de 1917, la Santísima Virgen anunció que vendría a pedir la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón y la Comunión Reparadora de los cinco primeros sábados... |
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Frente a la actual persecución anticatólica:¿resistir o dejar de actuar? En un destacado artículo, Tesoros de la Fe abordó el tema de la cristianofobia en nuestra época, particularmente de las persecuciones a los cristianos en el mundo musulmán (nº 126, junio de 2012); aquí trataremos de las persecuciones en los países comunistas y en Occidente... |
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La Visitación: respeto y deslumbramiento De autoría del renombrado artista italiano Giotto, esta pintura al fresco representa la visitación de María a su prima santa Isabel... |
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San Conrado de Parzham En el valle del Rottal, en la pequeña ciudad de Parzham (entonces en el reino de Baviera, actual Alemania), vivía a principios del siglo XIX un piadoso agricultor, Bartolomé Birndorfer... |
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