Estimados amigos: A lo largo de la historia, notables milagros eucarísticos han confirmado el dogma de la transubstanciación. En el momento de la Consagración, la parte más importante de la Misa, se renueva de forma incruenta el sacrificio del Calvario. Mediante las palabras sacramentales pronunciadas por el sacerdote, el pan de trigo y el vino de uva se convierten en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. El sublime misterio de la Eucaristía trasciende nuestra pobre inteligencia. Nuestros ojos solamente ven el pan y el vino, pero tenemos la certeza de la presencia sacramental de Jesucristo en la Sagrada Hostia, porque para Dios nada es imposible. Creemos en el misterio de la transubstanciación, porque la fe nos lleva a creer en Dios y en todas las cosas que hace. Como predicaba San Pablo, “la fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve. Por ella son recordados los antiguos. Por la fe sabemos que el universo fue configurado por la palabra de Dios, de manera que lo visible procede de lo invisible” (Hb 11,1-3). Por compasión y misericordia hacia los hombres, Dios nos ayuda a fortalecer nuestra fe, porque a veces —como el apóstol santo Tomás— necesitamos “ver para creer”. Así, en algunas ocasiones especiales, el Hombre Dios opera portentosos milagros, revelándose real y sustancialmente presente en las especies consagradas. Portentos que, en medio del caos y del agnosticismo que impera en el mundo contemporáneo, no han cesado. Hoy nos complace ofrecer a nuestros lectores un artículo de Luis Dufaur con datos históricos sobre estos hechos milagrosos. El autor recoge casos que han tenido lugar desde el siglo VIII hasta nuestros días. Nosotros hemos seleccionado aquellos que confirman de la forma más prodigiosa la Presencia Real en la Sagrada Eucaristía. En Jesús y María, El Director
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Milagros Eucarísticos Confirman la presencia de Nuestro Señor Jesucristo |
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La Santísima Virgen glorificada en Shimabara En el legendario Japón —más concretamente en Fujisawa, en la prefectura de Kanagawa— está a punto de terminarse la mayor estatua de la Santísima Virgen hecha de madera maciza del mundo, tras 40 años de trabajo manual... |
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¿Puede el hombre prever los acontecimientos? Por ser “La Palabra del Sacerdote” una de las columnas más apreciadas de Tesoros de la Fe, con el fallecimiento del recordado Mons. José Luis Marinho Villac la dirección de la revista Catolicismo [que publica originalmente esta columna] me pidió que le diera continuidad, respondiendo a las consultas hechas, en su mayoría sobre temas religiosos... |
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Habemus Papam! qui sibi nomen imposuit Franciscum 13 de marzo de 2013: el Papa Francisco I acaba de ser elegido sucesor de San Pedro. Su título oficial es el de Obispo de Roma, Vicario de Jesucristo, Sucesor del Príncipe de los Apóstoles, Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Arzobispo Metropolitano... |
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Debemos ascender hasta Dios De la vida individual y social hay que ascender hasta Dios, causa primera y fundamento último, como Creador de la primera sociedad conyugal, fuente de la sociedad familiar, de la sociedad de los pueblos y de las naciones... |
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¿Es coherente llamarse católico y practicar ritos de otras religiones? En realidad, solo existe una religión verdadera, la revelada por Dios, y una sola Iglesia verdadera, aquella fundada por Nuestro Señor Jesucristo... |
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