Ambientes Costumbres Civilizaciones Madonna della Strada

Fresco en el que destacan la seriedad de los rostros y el pudor

Plinio Corrêa de Oliveira

Esta es la pintura de la Santísima Virgen conocida como Madonna della Strada (Nuestra Señora del Camino), ubicada en una capilla entre el altar de San Ignacio y el altar mayor de la iglesia de Il Gesù, de los padres jesuitas, construida en Roma entre 1568 y 1594. Alguien podría objetar: “¿Pero no es extraño que haya un altar en esa iglesia entre el de San Ignacio y el altar mayor? ¿No se entendería mejor que estuviera justo al lado del altar mayor?”. Yo respondería que donde está la Madre de Dios, todo el mundo retrocede por reverencia. Y que su altar no podía colocarse después de la imagen de un santo.

El fresco milagroso de la Madonna della Strada, particularmente estimado por San Ignacio, es muy venerado. Es una hermosa y expresiva pintura. La Santísima Virgen da vagamente la impresión de llevar el atuendo de una emperatriz bizantina, en un estilo algo orientalizante, aunque el cuadro muestre signos de pertenecer a la escuela romana del siglo XV.

Su fisonomía es muy seria, como también está representado el Niño Jesús. Es flagrante la diferencia entre este Divino Infante, completamente vestido, lleno de pudor, en traje de gala, y las imágenes del Niño Jesús desnudo, o semidesnudo, que se pueden ver en tantas iglesias; como si la Santísima Virgen fuera una Madre despreocupada e indolente, que no tuviera ni el cuidado ni la disposición de cubrir el sagrado cuerpo de su Hijo. 

La iglesia del Gesù

En esta iglesia matriz o principal de los jesuitas se encuentra el cuadro de la Madonna della Strada. El edificio fue construido por Jacopo Vignola (1568), tras ser rechazado el proyecto de Miguel Ángel en 1554. El fundador de la Compañía de Jesús, san Ignacio de Loyola, está sepultado en su interior. La fachada, obra de Giacomo della Porta, data de 1594.

La planta de la iglesia sigue la orientación del gusto de la época: el espacio interior está influenciado, desde el punto de vista de la perspectiva, por la curvatura del ábside y de la cúpula, mientras que las capillas laterales, subordinadas a la nave central, presentan la característica de una verdadera unidad con ella.

San Ignacio de Láconi Mujer leyendo a la luz de unas velas
Mujer leyendo a la luz de unas velas
San Ignacio de Láconi



Tesoros de la Fe N°257 mayo 2023


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