Plinio Corrêa de Oliveira De autoría del renombrado artista italiano Giotto, esta pintura al fresco representa la visitación de María a su prima santa Isabel. La Virgen Santísima está llegando a su casa y siendo recibida por su pariente. La Madre de Dios aparece muy bondadosa y dulce. Santa Isabel asume una actitud de sumo respeto, haciendo una inclinación y contemplando a su excelsa prima con la mirada de deslumbramiento. La Virgen observa a santa Isabel muy complacida, pero no se inclina ante ella. Es natural, porque María es la Madre del Redentor de la humanidad y la otra, la madre de su precursor. Cada una lleva dentro de sí a un niño. Pero el que está en el claustro de santa Isabel, sería apenas el que prepararía los caminos de Nuestro Señor Jesucristo, que allí se encuentra encerrado en el seno purísimo de la Reina del Universo. Que san Juan Bautista haya recibido aquella sublime vocación, la de precursor, ¡es algo inmenso! Nuestro Señor lo comparó a Elías y a un ángel… Pero Jesucristo es el Hombre-Dios, no hay nada que lo trascienda y no puede ser comparado con ninguna otra criatura.
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Las glorias de María Explicación de la Salve Regina |
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Parad y ved No resistí. Era mi intención escribir sobre algún tema como la crisis interna de la Iglesia. Pero sentí que ni en mí, ni a mi alrededor, había condiciones para eso. Del fondo de mi alma subían los recuerdos armoniosos y distendidos de las Navidades de otrora... |
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¿Cómo rezar bien el rosario en honor a la Virgen María? El fervor de nuestra plegaria, y no precisamente su duración, es lo que agrada a Dios y le gana el corazón. Una sola avemaría bien dicha es más meritoria que ciento cincuenta mal dichas... |
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La Revolución de la Sorbona: París, Mayo de 1968 Los golden sixties se basaban en una concepción atea de la vida, que pretendía estructurar la sociedad sin tener en cuenta los valores espirituales ni los derechos de Dios... |
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Pedro esta aquí TÚ ERES PEDRO, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16, 18)... |
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El rosario en la cárcel Si tía Olimpia tenía motivos para llorar, el administrador de Ourem se encontraba, en cambio, complacido sumamente con el éxito de su atrevido plan para secuestrar a los niños. Le proporcionaba cierto placer burlón el imaginarse a toda la multitud creyente y necia esperando en Cova da Iría una exhibición en la que los principales actores no aparecían... |
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