“En ningún momento dejó, divinamente, de confesar la fe” Plinio Corrêa de Oliveira En esta pintura de Giotto,* Nuestro Señor Jesucristo, con las manos atadas, destaca en el recinto donde Caifás se presenta como autoridad. El Sumo Sacerdote (sentado a la izquierda) está sobre un estrado de dos escalones y, a su alrededor, hay un gran alboroto. Varios personajes hablan, se mueven y Caifás se manifiesta enojado y agitado. Se puede ver que todos están deseando encontrar una manera de arrancar del Sumo Sacerdote una palabra que justifique la condenación de Jesucristo. Pero tiene dificultades para conseguirlo. Nuestro Señor, por el contrario, aparece tranquilo, sereno, sin expresar odio. Pero sin abdicar en ningún momento de su dignidad divina; y confesando valientemente la fe. Debido a esa firme actitud —y Él sabía eso— sucedería que sus tormentos aumentarían notablemente hasta el suplicio final en lo alto del Calvario. Sin embargo en ningún momento dejó, divinamente, de confesar la fe.
* Fresco de la Cappella degli Scrovegni (capilla de los Scrovegni) en Padua; pintado entre 1304 y 1306 por el célebre artista italiano de la época medieval Giotto di Bondone (1267-1337).
|
La Guerra Invisible Todo lo que un católico necesita saber en nuestros días para defenderse de la acción diabólica |
|
Un Calvario en Normandía Al rayar el alba, la luz de la mañana baña suavemente los verdes campos de Normandía... |
|
La modernidad: rasgos infantiles en personas maduras Alfred Binet, célebre psicólogo, nos legó un estudio en el que estableció las pautas para comprender las diferencias intelectuales que existen entre el adulto y el niño... |
|
La gran peste de Marsella de 1720 Hace algo más de 300 años, el 25 de mayo de 1720, el navío Le Grand-Saint-Antoine atracó en Marsella, procedente de Siria. Por falta de vigilancia, negligencia o corrupción de las autoridades portuarias y municipales, junto a su cargamento de telas y fardos de algodón desembarcó un pasajero clandestino: el bacilo de la peste... |
|
El amor en el matrimonio deformado por el romanticismo Soy hijo de familia católica y, lamentablemente, durante muchos años me perdí por los descarríos del mundo. Hace algunos años, comencé a relacionarme con una joven, más por sensualidad que por sentimientos de afecto por su persona... |
|
Venecia, joya del mundo Una ciudad que tuviera ¡como calles… agua; como casas… palacios; como habitantes… venecianos! ¡Cuánto hay de poético, de misterioso, de aventurero en todo ello!... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino