Estimados amigos: ¡Multitudinaria la visita del Papa Francisco al Perú! No es el caso de compararla aquí con las que previamente realizó el Pontífice a Chile o Colombia, o a México y Filipinas. Un periodista comentó que fue el acontecimiento más importante ocurrido en el país en los últimos treinta años; en alusión a la visita de Juan Pablo II en 1985. En ese año más del 90% de la población era católica; hoy las cifras oficiales nos hablan de un 77%. En cuanto al número, en 1985 éramos 18 millones de católicos, hoy bordeamos los 25 millones. Es significativo, que el porcentaje que ha dejado de ser católico, no haya optado por el ateísmo sino por otras religiones cristianas. La buena acogida brindada al Pontífice reinante puede levantar alguna duda sobre tales cifras. Suele ocurrir que ante un fuerte temblor, el mayor de los ateos se arrodille y clame a Dios por misericordia. En estos días de gracia, la fe se ha manifestado contundentemente. Más de tres millones y medio de peruanos han acompañado al Santo Padre en alguna de sus presentaciones y a lo largo de sus extensos recorridos. Y se calcula que entre 25 y 30 millones lo han seguido por la televisión. Los grandes discursos parecieran estar destinados a los grandes de este mundo y a los medios de comunicación. En los encuentros menores aparecen las preocupaciones interiores del Papa, como el pedido que hizo a las 500 religiosas contemplativas reunidas en la iglesia de las Nazarenas en Lima: “¡Cuánto necesitamos de la unidad de la Iglesia! […]. Les pido, por favor, que recen mucho por la unidad de esta amada Iglesia peruana porque está tentada de desunión. A ustedes le encomiendo la unidad, la unidad de la Iglesia, la unidad de los agentes pastorales, de los consagrados, del clero y de los obispos”. Gratos momentos quedan grabados en nuestras retinas y en nuestros corazones, sobre ellos trataremos más ampliamente en un artículo especial que podrán leer a continuación. En Jesús y María, El Director
|
Francisco y Jacinta de Fátima Los pastorcitos canonizados por el Papa Francisco |
|
Del Juicio Particular - II ¡Oh, con cuánto regocijo espera la muerte el que está en gracia de Dios para ver pronto a Jesús y oírle decir: “Muy bien, siervo bueno y leal; porque fuiste fiel en lo poco, te pondré sobre lo mucho” (Mt 25, 21)... |
|
Nadie puede servir a dos señores Quienes buscan servir a dos señores son mucho más peligrosos y más funestos que los enemigos declarados, no sólo porque los secundan en sus esfuerzos, sino también; porque toman una apariencia de integridad y de doctrina irreprochable... |
|
¿Cómo nuestras oraciones pueden interceder por los difuntos? ¿Cómo pueden la oración y la misa por los difuntos conducirlos a la salvación, si cada uno es responsable por su propia salvación? ¿Por qué la Virgen y San José no pusieron el nombre de Enmanuel a Jesucristo conforme estaba escrito en las profecías, según el Nuevo Testamento? ¿A qué se refería Jesucristo al decirle a Pedro que lo llevarían a lugares adonde él no quisiera ir?... |
|
El Sacramento del Matrimonio - I Aterradoras son las estadísticas sobre el matrimonio en las últimas décadas. ¡Cuántos entrelazan sus manos sin la bendición de la Iglesia! ¡Qué grande y aterrador es el número de divorcios! ¿Quién puede medir la multitud de uniones infelices y pecaminosas?... |
|
Se peca contra la modestia por negligencia en el vestir La modestia es una virtud derivada de la templanza que inclina al hombre a comportarse en sus movimientos internos y externos y en el aparato exterior de sus cosas dentro de los justos límites que corresponden a su estado, ingenio y fortuna... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino