Estimados amigos: En este nuevo ciclo de persecuciones a los cristianos, en la que lenta pero indefectiblemente nos vamos adentrando, no deberían sorprendernos las recientes embestidas contra la Navidad. ¿Pero podría haber alguién contrario a las celebraciones navideñas? ¡Si hasta ateos y comerciantes de otras confesiones, no tienen el menor escrúpulo en lanzar grandes ofertas con motivo de dichas fiestas! Parece descabellado, pero es lo que está ocurriendo… por lo demás, ello fue de alguna manera profetizado por la Virgen en Fátima cuando advirtió que “los buenos serán martirizados”. Por el momento no se trata de un martirio físico, sino de una procesiva asfixia espiritual. Se prohíben crucifijos en locales públicos y todo símbolo religioso (cristiano, por supuesto) y hasta el árbol de Navidad. El año pasado, por ejemplo, bajo el pretexto de que el Estado es laico, la alcaldesa de Madrid prohibió el tradicional nacimiento (“belenes”, dicen los españoles) de la Puerta de Alcalá, en la capital ibérica. Y este año el palco se ha trasladado a París, donde su alcaldesa, la socialista Anne Hidalgo, aduciendo su intención de promover nuevas manifestaciones culturales, decidió suprimir el tradicional mercado navideño de la Avenida de los Campos Elíseos. Las ferias navideñas en las que se ofrecen al público imágenes del Misterio de la Natividad, adornos para el hogar, dulces y potajes de Adviento, villancicos y músicas alusivas, tienen lugar en innumerables ciudades europeas desde la Edad Media. Como tantas bellas tradiciones, llegaron al Nuevo Mundo junto con el cristianismo y la civilización occidental. En la concepción andina, se identifican hoy con el popular Santurantikuy —venta de santos— que se realiza en el Cusco y otras ciudades desde el siglo XVI. Poner de lado la Navidad, es poner de lado a Jesús. Es destronar la inocencia para instaurar lo horrendo… y hacer el juego del demonio. Como tema de reflexión para esta Navidad, les ofrecemos un inspirado artículo de Plinio Corrêa de Oliveira sobre la magna fecha de la Cristiandad. A todos nuestros lectores les deseo una santa Navidad, en familia, alejada del bullicio mercantil y del vacío laicista. En Jesús, María y José, El Director
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Una Santa Navidad Alejada del bullicio mercantil y del vacío laicista |
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La Comunión Reparadora de los primeros sábados Esta última devoción vino a pedirla formalmente, apareciéndose a la hermana Lucía el 10 de diciembre de 1925... |
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San Enrique II Baluarte de la Iglesia contra los ataques de bizantinos y musulmanes, defensor de los derechos y prerrogativas del Papado, promotor de la reforma moral del clero y del celibato eclesiástico, incansable apóstol de los eslavos, san Enrique fue educado por san Wolfgang, obispo de Ratisbona, y se convirtió en el único emperador del Sacro Imperio en ser elevado a la gloria de los altares. Casado con santa Cunegunda, de la Casa de Luxemburgo, era cuñado de san Esteban, primer rey evangelizador de Hungría... |
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Santa Adelaida hija del rey Rodolfo II de Borgoña y de Berta de Suabia, Adelaida nació el año 931... |
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Las glorias de María Nació en Marianella (Italia) en 1696. A los 17 años de edad se doctoró en Derecho Civil y Canónico, ejerciendo una brillante carrera como abogado, siendo considerado el mejor partido del reino de Nápoles... |
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“Un milagro para que todos crean” A pesar de la inclemencia del clima, había miles de seres humanos y caballerías por los caminos de Portugal aquella noche, pues la fe es más fuerte que la duda, y el amor más atrevido que el odio. Católicos devotos en todas las aldeas se habían enterado que Nuestra Señora había prometido volver a Cova da Iría para realizar un milagro el 13 de octubre... |
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