Estimados amigos: Tengo la grata tarea de presentarles este número especial de Tesoros de la Fe dedicado por entero a rendir homenaje al distinguido líder y pensador católico contemporáneo Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, al conmemorarse el vigésimo aniversario de su fallecimiento. Aunque su figura y sus ideas hayan dado la vuelta al mundo, sus libros hayan sido traducidos a las principales lenguas y ecos de su obra surjan en los cinco continentes, el público católico hispanoamericano aún tiene mucho que aprender de él. Uno de los hombres que más contribuyó al brillo y encanto de la arquitectura brasileña de nuestro tiempo, el Dr. Adolpho Lindenberg, es de los pocas personas aún vivas que tuvo el privilegio de tratar desde su infancia con el Prof. Plinio, de quien era primo hermano. Fundador de la Constructora que lleva su nombre y marcó época en el Brasil, logrando imponer un estilo propio —al mismo tiempo tradicional, de alta categoría y de notorio carácter— preside hoy el Instituto Plinio Corrêa de Oliveira, que rememora y prolonga la obra del insigne varón católico. Asociándose a la magna conmemoración, Tesoros de la Fe le solicitó un escrito en el cual narrase algunos recuerdos de aquel tiempo. En un lenguaje muy atrayente e impregnado de admiración y de afecto, el empresario paulista nos describe, además de los hechos referentes al período de infancia, el modo cómo, desde pequeño, el Prof. Plinio fue forjando su ideal, que fuera enteramente explicitado, décadas después, en su obra Revolución y Contra-Revolución. Les deseo, pues, una grata y provechosa lectura. En Jesús y María,
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Plinio Corrêa de Oliveira Homenaje por los 20 años de su fallecimiento |
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Los malos sacerdotes son el mayor castigo con que Dios aflige al pueblo ¿Quién, pues, no agradecerá a Dios tanto bien y no dará a los sacerdotes, por ser de él dispensadores, todo el honor y reverencia debida?... |
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¿Es pecado mortal leer el Corán y otros libros islámicos? En el pasado, la Iglesia ejercía esta vigilancia al establecer un Índice de Libros Prohibidos, que los fieles no podían leer sin cometer pecado mortal; o incluso, en algunos casos, incurrir en excomunión... |
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Grandes corazones, grandes obras, grandes dispendios Según hemos expuesto, la [virtud de la] magnificencia tiende a realizar una obra grande... |
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Venecia y Florencia Los artistas venecianos casi siempre son más apasionados por los colores, mientras que los florentinos son más atraídos por las formas... |
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Moderación, la gran exageración de nuestra época RESUMAMOS EN DOS PALABRAS nuestro artículo anterior. La exageración es un defecto que puede corromper cualquier virtud. El amor a la patria, por ejemplo, es una cualidad, pero la estatolatría es un defecto. La justicia también es una cualidad, pero su exageración puede transformarla en dureza y hasta en crueldad. La intransigencia es una virtud, pero si es llevada al exceso puede llegar al sectarismo. Y así en adelante... |
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