Palabras del Director Nº 144 - Diciembre 2013 - Año XII
Estimados amigos:
 

Hace más de dos mil años, en las tinieblas de un mundo pagano, cuando menos se imaginaba y donde menos se esperaba, una luz muy pura se encendió en un pueblito de Judea llamado Belén.

“En esta luz estaba el anuncio de la hora de la Encarnación, la promesa implícita de la Redención tan esperada, y de la nueva era que comenzó para el mundo con el incendio de Pentecostés”.

Bajo el título Hodie in terra canunt angeli, lætantur archangeli; hodie exsultant justi (¡Hoy en la tierra los ángeles cantan, los arcángeles se alegran; hoy los justos exultan!), Plinio Corrêa de Oliveira escribió un emotivo artículo en el que trasluce su alma católica y que hoy ofrecemos como Tema del Mes. Colaboración que originalmente fue estampada en la revista “Catolicismo” en su edición alusiva a la Navidad de 1957.

Transcurrido más de medio siglo, aunque el latín de su título esté lamentablemente muy olvidado, su contenido sigue siendo de la mayor actualidad. Con algunas pequeñas alteraciones, ¡casi se podría decir que fue redactada para la Navidad de este año! Ello se debe a que el nacimiento del Niño Dios es una celebración perenne. Será conmemorado hasta el fin de los tiempos, y por toda la eternidad en el Cielo junto al Divino Redentor, que —habiéndose encarnado en el seno purísimo de la Santísima Virgen— vino a la tierra para salvarnos en la sublime noche de la primera Navidad.

Los trastornos que sacuden nuestra sociedad son muchos y graves. Compartiendo con nuestros lectores y sus apreciadas familias la certeza de que la fuerza para superarlos nos viene de la Luz que se encendió en Belén, les deseo a todos las más dilectas gracias del Divino Infante en esta Santa Navidad y en el Año Nuevo.

En Jesús, María y José,

El Director
‹ La impregnación de las alegrías de la Navidad La pobreza cristiana en las enseñanzas de un santo ›
La pobreza cristiana en las enseñanzas de un santo ›
‹ La impregnación de las alegrías de la Navidad



Tesoros de la Fe N°144 diciembre 2013


En las tinieblas del mundo pagano,cuando menos se pensaba y donde menos se esperaba, una luz muy pura se encendió
Nº 144 - Diciembre 2013 - Año XII La pobreza cristiana en las enseñanzas de un santo Cómo nació el Panettone ¡Hoy en la tierra los ángeles cantan, los arcángeles se alegran; hoy los justos exultan! Nuestra Señora del Valle de Catamarca San Juan de Mata Madre católica, hijas evangélicas La impregnación de las alegrías de la Navidad



 Artículos relacionados
Misión diplomática en Londres En la historia moderna, la Inglaterra protestante no ha salido bien parada. Todo lo contrario. Desde las sangrientas persecuciones contra los católicos en tiempos de Isabel I y Oliver Cromwell hasta la guerra global...

Leer artículo

¿La definición de “Madre de Dios” va más allá de la letra del dogma proclamado en Éfeso? En todas las culturas a lo largo de la historia, la palabra “madre” ha designado y sigue designando, en todas las lenguas, a una mujer que da a luz a un hijo...

Leer artículo

San Miguel: Príncipe de la Milicia celestial, poderoso escudo contra la acción diabólica El profeta Daniel lo denomina “Miguel, el gran príncipe, el defensor de los hijos de tu pueblo”, es decir, los hijos de la Iglesia, heredera en el Nuevo Testamento del pueblo de Israel. Por eso, tanto la Santa Iglesia como la mayoría de las naciones cristianas lo han hecho su patrono...

Leer artículo

Verdadera Historia Un negro de Guinea, ajeno de toda instrucción en el arte de pintar, dirigida su mano de superior impulso, en el enlucido de polvo y estiércol de una antigua pared, pintó la soberana imagen de Cristo crucificado, y las de su Santa Madre dolorosa, y penitente Magdalena arrodillada al pie de la cruz. Cuanto aquella salió excelente y acabada en los primores del arte, tanto más carecían las otras de esa perfección. La pared que sirvió de tabla a la pintura, era de los corrales de la casa huerta de Diego Teves Manrique, confinante con la cofradía de negros angolas y otras castas, que había en el valle llamado vulgarmente Pachacamilla, cerca de la puerta occidental por donde se sale al camino del Callao...

Leer artículo

Concilio Vaticano II y Colegialidad Como decía el antiguo Catecismo, la Iglesia “es la sociedad o congregación de todos los bautizados que, viviendo en la tierra, profesan la misma fe y ley de Cristo, participan en los mismos sacramentos y obedecen a los legítimos pastores, principalmente al Romano Pontífice”...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino