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Estimados amigos:
Tesoros de la Fe presenta en esta edición un estudio sobre el fenómeno de los tatuajes. Su autor, miembro de la asociación Avenir de la Culture, lo escribió originalmente para el público francés. No debemos permanecer indiferentes cuando un nuevo azote se abate sobre las nuevas generaciones: la difusión desenfrenada de los tatuajes. De ahí la urgencia de esclarecer el asunto. Lo que antaño estaba reservado para individuos de origen marginal, en los últimos años ha suscitado inquietud por su progresiva normalización. Afortunadamente esta tendencia no seduce a todos, pero ¿quién sospecha que entraña un riesgo grave no solo para el cuerpo, sino también para el alma de quienes se tatúan? ¿Por qué el tatuaje fue condenado durante siglos de cristianismo? ¿Y por qué ahora se acepta y se promueve con tanta facilidad? Son preguntas que padres de familia y abuelos cristianos deberían plantearse. ¿No corresponde, en efecto, a las personas maduras aconsejar —y, llegado el caso, alertar— a las nuevas generaciones? Para ello es indispensable comprender el problema en toda su dimensión. Este estudio ayudará a nuestros lectores a formular sanas interrogantes sobre una práctica que rara vez se cuestiona y, esperamos, a hallar también las respuestas adecuadas. En un inicio se exponen los orígenes de este fenómeno, para subrayar después el peligro que representa para la salud y sus vínculos poco conocidos, pero lamentablemente reales, con el satanismo: una secta cuyas prácticas inicuas ganan cada día mayor popularidad entre los jóvenes. Que la lectura de este artículo —concebido para la reflexión y la acción— contribuya a impedir que jóvenes, e incluso algunos ya no tan jóvenes, carguen para siempre una marca de la que más tarde podrían arrepentirse. En Jesús y María, El Director
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¿Una puerta abierta a Satanás? |
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Santa Juliana de Cornillon Hacia el año 1050, cuando fue vencida la herejía de Berengario de Tours, que negaba la transubstanciación, se avivó la piedad popular con relación a la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del altar... |
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Rothenburg La sociedad en la Edad Media se dividía en tres clases. La más alta de ellas era el Clero, porque estaba constituida por personas consagradas a Dios, integrantes de la estructura de la Iglesia Católica Apostólica Romana... |
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Abuso de la Misericordia Divina Dice San Agustín que de dos maneras engaña el demonio a los cristianos; a saber: desesperando y esperando. Después que el hombre ha cometido muchos pecados, el enemigo le incita a desconfiar de la misericordia de Dios, haciéndole ver el rigor de la justicia divina... |
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Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia Plinio Corrêa de Oliveira discurría con frecuencia sobre el esplendor del espíritu católico manifestado en el sacramento de la penitencia o confesión... |
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Santa Liduvina de Schiedam El sufrimiento, cuando es visto con ojos sobrenaturales, es tan sublime que tiene algo de sacramental. En efecto, los santos lo llaman comúnmente el octavo sacramento. ¿Podría ser de otra manera si el propio Hijo de Dios lo eligió amorosamente para Sí, convirtiéndolo en su mayor galardón aquí en la tierra?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino