Estimados amigos: En nuestra época, tan impregnada de materialismo y ateísmo, se busca evitar el recuerdo de la muerte, aunque sea la única cosa que con toda seguridad algún día nos ocurrirá. Hasta nos causa cierto temor hablar de ella, y cada vez más se pretende eliminar los aspectos trágicos, desgarradores y tristes de la muerte. En oposición a esta tendencia, la Santa Iglesia nos recuerda la existencia de una vida eterna después de la muerte. Incentiva a los fieles a meditar en los “novísimos del hombre” —muerte, juicio final, cielo e infierno— y sabiamente nos aconseja: “En todas tus obras, acuérdate de tus novísimos, y jamás pecarás” (Eclo 7, 40). Como madre, la Iglesia se asocia a nuestras lágrimas, consuela a sus hijos por la pérdida de un ser querido y pide el mayor respeto por los difuntos. Debemos, pues, atender a sus funerales, sepultar dignamente sus restos mortales, visitar y dar el pésame a las familias; rezar, ofrecer sacrificios y asistir a la misa en sufragio de sus almas, para que pronto sean liberadas de las penas del Purgatorio y conducidas al cielo. Por ocasión del Día de los Difuntos, reproducimos en esta edición unas oportunas consideraciones de Plinio Corrêa de Oliveira sobre el luto —las costumbres tradicionales, las honras fúnebres, las manifestaciones y la concepción cristiana del luto— y cómo esos valores están siendo olvidados y abandonados, debido al concepto materialista de vivir como si nunca fuésemos a morir. Deseándoles una provechosa lectura, pido a la Sagrada Familia que nos conceda a todos la gracia de una buena muerte. Y pido también que aumente en nosotros la esperanza de la resurrección, conforme lo reafirmamos en el Símbolo de los Apóstoles: “Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna. Amén”. En Jesús y María, El Director
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Conmemoración de los Fieles Difuntos(2 de Noviembre) ¡Por la misericordia de Dios, descansen en paz! |
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Del amor eterno de Dios hacia nosotros A partir de esta edición publicaremos una serie de trechos seleccionados, extraídos del libro «Pensamientos Consoladores de San Francisco de Sales» —Doctor de la Iglesia y Patrono de los periodistas católicos; uno de los autores ideales para elevar las almas a la perfección espiritual— recopilados... |
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Deterioro moral del mundo moderno Quisiera saber si… una esposa que no ama más a su marido, porque la decepcionó mucho en ocho meses de casada. Ella no tiene hijos con él: cuando se casaron, él estaba divorciado y tenía dos hijas. Ya se había hecho una operación para no tener otros hijos. No los quiere, pues dice que no tiene paciencia con los niños, que no es su sueño y que ya tiene dos. Su familia también no quiere que tenga más hijos y además se vive entrometiendo en este asunto... |
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La enseñanza de la Iglesia sobre la desigualdad de los sexos Equiparación de derechos, independencia económica, insubordinación al yugo del marido — he aquí algunas exigencias del llamado feminismo, que, pleiteando una falsa emancipación de la mujer, en verdad la rebaja y sojuzga... |
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Dios quiere que le hablemos familiarmente No salía de su asombro el santo Job al considerar con qué amorosa solicitud mira Dios por el bien del hombre. Parece que ha cifrado todo su deseo en amarle y en ser de él amado; por esto, hablando con Dios, exclamaba: ¿Qué es el hombre para que tú hagas de él tanto caso, o para que se ocupe de él tu corazón? (Job 7, 17)... |
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Capítulo 2: Tres pequeños pastores La vida familiar de Francisco y Jacinta no era diferente de la de Lucía en la piedad y el trabajo duro... |
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