Estimados amigos: La devoción a San José, esposo de la Virgen y padre nutricio de Jesús, ha estado desde siempre muy arraigada en el pueblo peruano. Tal es así, que en los albores de su vida independiente, alejado Bolívar de la escena nacional, siendo presidente del Congreso el clérigo Francisco Javier de Luna Pizarro, por ley del 14 de marzo de 1828, se decretó que: “El Congreso elige y toma por patrono de la República al glorioso San José, y la pone bajo su especial patrocinio” (cf. Art. 2). Se podría conjeturar que el Poder Ejecutivo ratificaría de inmediato la medida, considerando la vecina festividad del santo Patriarca, el 19 de marzo. Sin embargo, no fue así. Pasaron los días… hasta que, en la mañana del 30 de marzo de aquel año, un violento movimiento sísmico remeció la ciudad de Lima y con ella las conciencias. Acto seguido, el presidente de la República, general José de La Mar, ordenó a su Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores, Francisco Javier Mariátegui y Tellería, reconocido anticlerical y masón, firmar ese mismo día el decreto josefino, a fin de apaciguar al cielo, a la tierra y a los fieles devotos del príncipe de la Casa Real de David. Muchas décadas después, por iniciativa de nuestro venerable episcopado, mediante un Breve Apostólico del 19 de marzo de 1957, el Papa Pío XII ratificó y elevó el anterior reconocimiento “después de haber consultado con la Sagrada Congregación de Ritos, con pleno conocimiento y ponderada deliberación, haciendo uso de la plenitud de Nuestra Autoridad Apostólica, en virtud de estas Letras y para siempre, declaramos o de nuevo confirmamos al Patriarca San José, Esposo de la Virgen María, principal patrono ante Dios de la Nación Peruana, con todos los honores y privilegios litúrgicos que corresponden a los Patronos de los lugares”. A continuación presentamos una contribución de Plinio María Solimeo, a fin de conocer aún más las “Grandezas y glorias de San José”. En Jesús y María, El Director
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Los sueños de San José Nexo entre el Antiguo y el Nuevo Testam |
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In Memoriam Nacido el 16 de mayo de 1942 en una tradicional familia de Buenos Aires, falleció en Lima el pasado 4 de mayo, poco antes de cumplir los 76 años de edad, el Sr. Alejandro Rómulo Ezcurra Naón, quien se desempeñaba como Director de Relaciones Institucionales de la Asociación Santo Tomás de Aquino... |
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Una Reina, dos coronas Las coronas que posee la sagrada imagen de la Virgen de Fátima que se venera en la Cova da Iria, en la “capelinha” construida en el lugar exacto de las apariciones de 1917, tienen una historia singular... |
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Dios es un maestro que examina y dictamina Dios no se contradice a Sí mismo, todo lo contrario, Él muestra lo verdadero y auténtico que ha impreso en el corazón humano... |
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El martirio de María ES CIERTO QUE cuanto más se ama una cosa, tanto más se siente la pena de perderla. La muerte de un hermano causa más aflicción que la muerte de un jumento, la de un hijo más que la de un amigo. Para comprender, pues, dice Cornelio Alápide cuán vehemente fue el dolor de María en la muerte de su Hijo, era preciso comprender cuánto era el amor que le tenía; pero ¿quién podrá medir este amor?... |
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En el Huerto de los Olivos, Nuestro Señor Jesucristo sufrió, rezó y venció La Santa Iglesia, que por el bien de los hombres en esta tierra hace todo con la mayor perfección y desvelo posibles, celebra en la víspera del Viernes Santo la institución de la Sagrada Eucaristía... |
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