Estimados amigos: Confesar ante un sacerdote las faltas graves o mortales, es una condición para obtener de Dios el perdón de los pecados. La Santa Iglesia manda confesarnos al menos una vez al año: “Todo fiel que haya llegado al uso de razón, está obligado a confesar sus pecados graves al menos una vez al año, y de todos modos antes de recibir la sagrada comunión”, lo señala expresamente el “Catecismo de la Iglesia Católica” (cf. Compendio, Epiconsa, Lima, 2005, p. 101). Asimismo, para alcanzar el don de la indulgencia plenaria, uno de los requisitos es la confesión. El 13 de julio de 1917, la Virgen de Fátima anunció a los pastorcitos que vendría más adelante a pedir la comunión reparadora de los primeros sábados. Años después, el 10 de diciembre de 1925, la Santísima Virgen acompañada del Niño Jesús se le apareció a la hermana Lucía —en su celda, en la Casa de las Doroteas, en Pontevedra— para establecer la referida práctica, incluyendo en ella como condición la confesión. Pero cuántas almas viven alejadas de este sacramento instituido por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Lo ponen en duda, o simplemente huyen de él. Nuestro amigo y colaborador Nelson Ribeiro Fragelli, en la sección Tema del Mes, escribe amena y coloquialmente en este número sobre el confesionario, sagrado locutorio del tribunal de Dios, al que está estrechamente vinculado el sacramento de la penitencia. Quiera la Santísima Virgen que sus comentarios rompan las barreras psicológicas o de cualquier otra naturaleza, que a más de un lector, quizás, le impidan de recurrir a un buen sacerdote para acercarse a recibir la absolución sacramental. En Jesús y María, El Director
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El Confesionario Sagrado locutorio del tribunal de Dios |
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¿Puede la Iglesia negar la comunión a quienes promueven el aborto? La enseñanza de la Iglesia sobre el aborto es una verdad irreformable. Así lo declaró Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae... |
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Educación y señorío Al visitar el valle del río Dordoña, en el centro-sur de Francia, me deparé con esta escena insólita: un educado representante de la raza canina en la ventana de una linda casa, con tal aire de superioridad que parecía ser el dueño…... |
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María Antonieta En este cuadro, la reina de Francia María Antonieta (1755-1793) sostiene una rosa con tanto arte, que parece estar mostrando la flor a quien contempla el cuadro, pero en realidad está diciendo: Mírame y percibe cómo la rosa es un símbolo de mí misma... |
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Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores Roma reinaba entonces en el universo y Satanás reinaba en Roma. Bajo el nombre de Júpiter, de Mercurio, de Apolo, de Venus, de una infinidad de dioses y diosas, se hacía adorar en toda Europa. Tenía sus templos, sus altares, sus sacrificios, sus fiestas, sus juegos solemnes en que a veces diez mil gladiadores se degollaban unos a otros entre los aplausos de cien mil espectadores... |
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El Tirol: tesoro de Europa central Estando en Alemania, de viaje por Baviera, vi a algunos tiroleses. Aún conservo en la retina a un hombre, observado por mí en aquella ocasión, quincuagenario, usando un sombrerito medio verdoso, coronado por una pluma —lo cual indicaba que él estaba dispuesto a emprender alguna actividad atlética en el campo— vistiendo una ropa que nada tenía de deportiva, en el sentido actual del término, aunque era un traje de campo: un chaquetón pesado, de buena calidad, medias de lana gruesas, en fin, tejidos preciosos en cuanto a su duración. Se notaba que aquella vestimenta fue confeccionada para durar muchos años…... |
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