San Juan Bosco EVANGELIO ES UNA PALABRA GRIEGA que quiere decir buena nueva. Así se titulan los cuatro libros dictados por el Espíritu del Señor a los cuatro escritores sagrados que narraron la vida, la predicación y la muerte de Jesucristo, y que son llamados evangelistas. San Mateo.- El primero de los cuatro Evangelios es el de San Mateo. Este era hijo de Alfeo, de profesión publicano, esto es, recaudador de impuestos. Llamado por Jesucristo al apostolado, fue testigo ocular de los hechos que narra, y después de la Ascensión del Salvador, predicó la fe en Etiopía, en Persia y entre los partos. Antes que saliese de Judea fue invitado por los fieles y por los mismos Apóstoles a escribir su Evangelio. Esto tuvo lugar cerca de ocho años después de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo. Lo escribió en la lengua hebrea, y se dice que él mismo o Santiago el Mayor lo tradujo al griego. La versión latina que hoy tenemos es muy antigua. San Marcos.- El segundo evangelista es San Marcos, judío de nacimiento, se cree que fue uno de los setenta y dos discípulos del Salvador. Compañero fiel de San Pedro, le siguió en sus viajes hasta Roma. Allí fue su secretario e intérprete y le ayudó a predicar la fe en la capital del Imperio Romano. Para alivio de los fieles de esta ciudad, escribió, hacia el año 44 su Evangelio en griego, idioma muy conocido de los romanos en aquellos tiempos. La hizo leer a San Pedro, que la aprobó. La traducción latina remonta a los primeros siglos del Cristianismo. San Lucas.- Era natural de Antioquía y médico de profesión. Fue ganado a la fe por San Pablo, el Apóstol de las gentes, de quien fue fiel compañero en sus largas y fatigosas peregrinaciones. Predicó el Evangelio en Dalmacia, en Italia, en las Galias y, finalmente, en Macedonia. En este último punto alcanzó la corona del martirio a los ochenta y cuatro años de su edad. Escribió su Evangelio el año 53 de nuestra era, recogiendo las noticias de testigos oculares y de las narraciones de San Pablo. Se cree también que la Santísima Virgen le enseñó algunas cosas importantes. En efecto, debemos a San Lucas muchas y preciosas noticias concernientes a la infancia de Jesús y a la misma Virgen María, de las cuales nada han escrito los demás evangelistas.
San Juan Evangelista.- Fueron padres de San Juan, Zebedeo y María Salomé, y hermano suyo Santiago el Mayor. Era natural de Betsaida y ejerció con su padre el oficio de pescador hasta que, muy joven aún, fue llamado por el Divino Maestro para que le siguiera. Le profesó Jesucristo un cariño particular por la inocencia de sus costumbres y la virtud de la pureza que conservó intacta. Por este motivo el Salvador, pendiendo de la cruz, dio a Juan por hijo a María y a María por Madre a Juan. En la persona de este Santo Apóstol se hallan representados todos los fieles cristianos de quienes es María madre piadosa. Después de la Ascensión del Divino Maestro, predicó especialmente en el Asia Menor, y fijó su residencia en Éfeso, que gobernó como obispo hasta pasados los cien años de edad, y donde murió el año 107. Movido por divina inspiración, y a ruego de los fieles, en los últimos años de su vida, escribió su Evangelio contra algunos herejes que negaban la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Se detiene, en efecto, con preferencia en exponer las acciones del Salvador que más le dan a conocer como verdadero Dios. Habla muchas veces de sí, pero sin nombrarse jamás. Escribió en griego, y narró cosas vistas por él. * * * San Mateo lleva por símbolo el rostro de un hombre porque se propone describir los hechos de Nuestro Señor Jesucristo como hombre. San Marcos el rostro de becerro, que indica el sacrificio que solía hacer el sacerdote levítico. San Lucas el rostro del león, a causa de la voz de San Juan Bautista que gritaba en el desierto: "Preparad el camino del Señor y enderezad sus senderos". Y San Juan lleva el símbolo del águila porque como águila levanta su vuelo hasta el Padre Eterno, diciendo: "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios".
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“Yo ya he visto otros vientos y afrontado otras tempestades” |
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Plinio Corrêa de Oliveira, cultivó desde su infancia, los más excelentes valores cristianos En estas líneas, intenté dar algunos trazos de cómo Plinio, desde niño, ya respiraba valores contra-revolucionarios. Con los años, él creció ultramontano— como eran llamados en el siglo XIX los católicos antiliberales y fieles al Papado—, monarquista, antimodernista, católico en todas sus manifestaciones. Con la lectura de autores como De Bonald, Donoso Cortés, Veuillot, y de numerosos santos como San Pío X, él explicitó y formuló de modo sistemático sus teorías, su Weltanschauung(visión del universo), aunque todas ellas ya existían en su alma en estado germinal. ¿Cómo esta germinación fue posible en una ciudad moderna, incrustada en el Nuevo Mundo? ¿Por una gracia especialísima de la Santísima Virgen? Ciertamente sí. Pero ello nos lleva a otras consideraciones: si Dios suscitó una personalidad como la del Dr. Plinio, ¿no será esto una primera gracia y un primer paso para un cambio radical en el rumbo de los acontecimientos? ¿No estará próxima la restauración de la civilización cristiana?... |
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¿Es lícito el matrimonio de un católico con alguien que no lo es? Para recibir la gracia sacramental del matrimonio no es necesario tener la intención expresa de recibir un sacramento; basta la intención de contraer un casamiento válido. Sin embargo, el matrimonio es un sacramento de los vivos, es decir, debe ser recibido en estado de gracia santificante, y quien se casa en estado de pecado mortal puede estar haciéndolo válidamente, aunque comete un sacrilegio... |
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El ocaso del darwinismo Ensalzada hasta hace poco como un dogma, la hipótesis de la evolución propuesta por Charles Darwin está declinando, mientras que la visión cristiana de una intención sobrenatural en el universo se está afirmando cada vez más... |
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Obligación de propagar la fe Es de advertir que en este orden de cosas que pertenecen a la fe cristiana hay deberes cuya exacta y fiel observancia, si siempre fue necesaria para la salvación, lo es incomparablemente más en estos tiempos... |
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Capítulo 3: “No tengáis miedo... Soy del cielo” En aquella tranquila región montañosa de Portugal, el día 13 de mayo de 1917 “se presentó bello y risueño, como tantos otros”, relata Lucía... |
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